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ALTARRIBA, G. (22 de enero de 2021). La "pelu" del hospital: laca contra el cáncer. La Región. Recuperado de www.laregion.es 

La Peluquería Lurdes acoge a pacientes de oncología y les ofrece pelucas que son, también, escudos de autoestima. Con tres décadas de trabajo a sus espaldas, ahora cumple siete meses de una nueva aventura dentro del recinto del CHUO

La noticia de un tumor cae como un mazazo. Lourdes Abad lo sabe bien: desde hace 25 años atiende a clientas que se acercan a su peluquería intentando entender qué significa esa etiqueta de "paciente de Oncología". "El médico -expone Abad- les explica la enfermedad, pero se encuentran muy perdidas, me dicen: 'Es que yo no sé de qué va esto, ¿me lo puedes explicar?', y es un momento difícil, en el que has de tener mucho tacto".

Lourdes no es psicóloga, aunque los sillones de su peluquería tengan algo de diván. Tampoco es médico, aunque se pasa el día rodeado de ellos: desde hace siete meses, el cartel de su Peluquería Lurdes luce dentro del CHUO, junto a la cafetería. Ahora combina este nuevo local con el que ya tenía, en Ramón Puga: en ambos ofrece un servicio especializado para personas que han perdido el pelo, especialmente por tratamientos oncológicos.

"Cuando te tratan un cáncer y se te cae el pelo, te sientes desnuda: una peluca te ayuda psicológicamente a recuperarte un poquito, porque pasas desapercibida, te ves como siempre… lo vas a llevar algo mejor", comenta Abad. Y no es solo la oncología lo que puede provocar esta crisis: la peluquera señala a la alopecia, o la necesidad de ocultar cicatrices. "Hemos tenido el caso de alguna niña de 16 años que, por estrés, quedó sin un pelo en la cabeza, ¡es traumático!", explica.

La peluquera empezó a trabajar con pelucas como respuesta a una necesidad: "Conocía a gente que trabajaba en el hospital de día, donde ponen la quimioterapia, y me decían '¿Por qué no te animas? La gente tiene que ir fuera a comprarlas'", recuerda. Hoy, lo ve como una "satisfacción", como un negocio -claro-, pero también una vía de ayudar a las personas.

La "pelu" del CHUO

Los inicios de un proyecto son siempre ilusionantes, pero los primeros siete meses que la Peluquería Lurdes ha habitado el CHUO han estado llenos de complicaciones. Ha sido un aterrizaje en pleno covid, y -de hecho- aunque firmaron la concesión en enero, hasta julio no pudieron comenzar su actividad. Además, se enfrentan a la limitación de que, de un tiempo a esta parte, las visitas están restringidas: "No estamos trabajando todo lo que debiéramos", reconoce Abad. Día tras día, aún se encuentra con gente sorprendida de encontrar una peluquería dentro del hospital.

"Muchos se sorprenden de que estemos aquí, aún muy poquita gente lo sabe… pero el boca a boca funciona", apunta la peluquera. Desde su rincón en el centro, ofrecen servicio a visitantes, trabajadores y enfermos, con especial atención al servicio en las habitaciones. "Llaman, nos dicen qué quieren y nosotros subimos a la habitación con todo lo necesario: corte, peinado, pedicura… siempre con todas las precauciones por el coronavirus, claro", enumera Abad.

Estar dentro de la estructura del hospital también lleva a algunos enfermeros o médicos a que les envíen clientes. "Aún no llegamos a la colaboración sanitaria, pero hay médicos que conocen los productos que usamos, como cremas que van muy bien para reparar la piel tras los efectos de la radioterapia", apunta. Pasito a pasito, corte a corte, la pelu del CHUO acoge a sus clientes. Incluso tras la más dura de las noticias.

Pelucas solidarias para que nadie se quede sin ellas

La peluquería Lurdes participa en el proyecto de Peluca Solidaria: uno puede acercarse, pagar solo cinco euros por que le corten el pelo y donar la cabellera para que elaboren pelucas para aquellos que no pueden pagarla. No importa el color del pelo, ni si es natural o teñido, pero ahora -apunta Lourdes Abad- desde Peluca Solidaria piden un mínimo de 30 centímetros de pelo, porque había demasiadas de pelo corto.

Más allá de estas, en el centro tienen pelucas que cubren todos los estilos y todo el rango de precios -que se extiende desde los 175 hasta los 1.800 euros, según el tipo de pelo y la longitud-, pero también tienen reservadas una serie de pelucas rebajadas para personas con dificultades económicas. Abad explica que incluso han visto el caso de clientas que, tras usar una peluca, deciden donarla para quien la necesite.