El 14 de febrero, comúnmente conocido como el Día de los Enamorados, se celebra también el Día Europeo de la Salud Sexual.

María Soledad de Diego minPor tanto, es un buen momento para reflexionar acerca de la importancia que le damos a la sexualidad, deliberar sobre si estamos educando sexualmente de un modo adecuado y fomentar la aceptación de la propia sexualidad. De todo ello, hablamos con la enfermera María Soledad de Diego Suárez. Desde hace aproximadamente 15 años, trabaja en el CHUO como matrona y sus inquietudes la han llevado a formarse, de un modo especializado, en materia de educación sexual.


Las matronas están en contacto con la salud sexual de la mujer a lo largo de todo su ciclo vital. “Realmente, son las únicas profesionales sanitarias que poseen, dentro de su currículum académico, formación en cuanto a educación sexual. Unos estudios que, como vemos luego, no son suficientes y es precisamente por este motivo por el que todas tendemos a ampliar nuestra formación”, puntualiza María Soledad de Diego.


La OMS, a partir del término Salud, define el concepto de Salud Sexual como "un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad”. Sin embargo, lo que verdaderamente importa es definir la palabra sexualidad. “Siempre que hablamos de sexualidad tendemos a referirnos al sexo y, en realidad, se trata de un aspecto mucho más profundo del ser humano. La sexualidad es una forma de relacionarse con el mundo que todos poseemos y toca aspectos como pueden ser la identidad sexual, la orientación sexual, los roles de género, las relaciones, los vínculos y el amor”, explica de Diego. En el año 1975, la OMS ya incidía en la importancia de fomentar “un acercamiento positivo y respetuoso hacia la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de obtener placer y experiencias sexuales seguras, libres de coerción, discriminación y violencia”.


La educación sexual, a menudo, le da mucha importancia al sexo, pero no tanta a la sexualidad. “Con frecuencia, tanto los ciudadanos como los políticos y, por ende, los profesionales sanitarios tendemos a confundir lo urgente con lo importante. Es por ello que muchas veces nos centramos en la prevención de embarazos no deseados y de enfermedades de transmisión genital y dejamos a un lado otros aspectos que son la base de una vivencia positiva de la sexualidad”, detalla la enfermera. “La sexualidad es una parte fundamental de las personas. El hecho de que nos aceptemos y la vivamos de un modo positivo va a contribuir directamente en nuestra felicidad y bienestar”, añade.


Es posible que la educación sexual esté fallando desde sus inicios. “La sexualidad nos acompaña desde el nacimiento. En el momento de salir del hospital, la niña ya lleva sus pendientes. Por tanto, es necesario trabajarla desde una visión global y desde mucho antes. Sin esperar a la adolescencia, momento en el cual ya nos urge todo. Los jóvenes acostumbran a formarse en sexo, no en sexualidad, y el mayor punto de entrada de información suele ser la pornografía”, declara de Diego.


La educación sexual debiera ser una materia impartida en todos los colegios. “Es necesario que sus valores se trabajen de un modo transversal en todas las asignaturas, pero también debe existir una materia con contenido específico”, apunta. Sin embargo, la educación sexual también se trabaja mucho desde la familia. “Es importante que recapacitemos sobre qué tipo de educación sexual estamos transmitiendo a nuestros hijos. No hay que olvidar que estás educando sexualmente a tus hijos cuando aparece una imagen en la televisión y cambias de canal, cuando tienes muestras afectivas con tu pareja y al aparecer los niños te detienes o cuando el niño se toca sus genitales y le das un manotazo”, puntualiza. “La cuestión que cabe plantearse es: ¿les estamos dando una educación sexual basada en una visión negativa de la sexualidad como algo sucio, oculto y que sólo debe darse en la intimidad, o bien, les estamos educando abiertamente y de un modo positivo?”, se pregunta la matrona. Resulta muy importante destacar que “una educación sexual global e impartida desde el principio previene de violencia de género y abusos infantiles, entre otras, además de fomentar la igualdad”, agrega.


Es frecuente oír hablar de los principales problemas de Salud Sexual, tanto en hombres como en mujeres. Sin embargo, esta cuestión conduce a María Soledad de Diego a otra reflexión. “Me lleva a pensar si en la sexualidad, al igual que en otro ámbitos sociales, tenemos unos cánones que cumplir. Una vez más, la sexualidad sucumbe al orden establecido. En este caso se entiende como que, la mayor parte, seamos heterosexuales, que el hombre sea hiperdeseante, que la mujer sea el objeto de deseo y presente una actitud pasiva. Además de que la erótica típica sea el coito, siguiendo unos determinados pasos y, casi si me apuras, con el orgasmo simultáneo. Por tanto, cualquiera que no se adapte a esta definición se va a encontrar con dificultades y a sentir que no se adapta”, reflexiona. “En este sentido, los profesionales sanitarios debemos desproblematizar estos asuntos, normalizar toda la variedad existente y buscar que la gente lo viva de un modo positivo, que se acepte y que se disfrute. Es importante encuadrar esto dentro de la pareja, si se tiene, para ver si verdaderamente existe un problema o si, simplemente, se trata de un error de concepto”, concluye.

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