Ourense, 18 junio de 2025. Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de morbilidad y mortalidad en España, con un impacto sanitario, social y económico de enorme magnitud (cifrado en España en 10.800 millones de euros anuales).
En este contexto, el nuevo Marco de Actuación Enfermera en los Cuidados de Salud Cardiovascular reconoce formalmente el perfil profesional de la enfermera cardiovascular, una figura con competencias avanzadas y estratégicas para afrontar este reto. Desde la enfermería se propone una respuesta estructurada, basada en la evidencia y centrada en la persona, que apuesta por la prevención, el autocuidado y la equidad.
Hablamos con Concepción Cruzado, presidenta de la Asociación Española de Enfermería en Cardiología (AEEC), para conocer las claves de este nuevo marco y lo que supone para el presente y futuro de la profesión.
¿Qué retos concretos en el ámbito de la salud cardiovascular han llevado a la necesidad de crear este nuevo marco de actuación enfermera?
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de morbimortalidad a nivel mundial. El envejecimiento poblacional, el aumento de la cronicidad y la creciente complejidad en la atención sanitaria han evidenciado la necesidad de contar con un marco específico que regule y potencie el papel de las enfermeras en este ámbito.
Este nuevo marco busca garantizar una atención de calidad, centrada en el paciente y basada en la evidencia científica. En los cuidados cardiovasculares se han identificado áreas que requieren competencias específicas, debido tanto a la complejidad de los procesos de salud como al avance tecnológico, lo que exige servicios altamente especializados. Contar con enfermeras con formación específica no solo mejora la seguridad y la calidad asistencial, sino que también ha demostrado ser coste-efectivo. Ejemplos como las TAVI nurses, las consultas de enfermeras en insuficiencia cardiaca o en fibrilación auricular han logrado reducir hospitalizaciones.
Desde la AEEC, ¿cómo valoráis el reconocimiento formal del perfil de enfermera en cuidados cardiovasculares? ¿Qué supone para la profesión?
Es un avance estratégico para la profesión enfermera. El documento, elaborado con el respaldo del Consejo General de Enfermería y revisado por todos los colegios provinciales, establece de forma clara las competencias y responsabilidades del perfil enfermero en salud cardiovascular.
Este reconocimiento no solo promueve la excelencia asistencial, sino que también refuerza la posición de la enfermera en el sistema sanitario, garantizando su participación activa en el abordaje integral de los pacientes con enfermedades cardiovasculares.
¿Qué competencias diferenciales debe tener una enfermera de salud cardiovascular y qué formación o acreditación se considera clave?
La complejidad de la atención cardiovascular requiere profesionales altamente cualificados, y actualmente, la ausencia de una regulación específica por ley en nuestro país dificulta el consenso sobre los contenidos mínimos y la cualificación necesaria para ejercer roles de práctica avanzada en este ámbito.
En este documento se definen las competencias clínicas esenciales que deben formar parte de los programas de formación de postgrado, tomando como referencia modelos consolidados de otros países y las recomendaciones de programas como el Core Curriculum for ACNAP (2023). Dichas competencias deben contemplar conocimientos, habilidades y actitudes en áreas clave como la imagen diagnóstica cardiovascular, los trastornos del ritmo cardíaco, la enfermedad valvular, la atención cardiovascular aguda, la insuficiencia cardíaca y la rehabilitación cardíaca entre otras. Todo ello bajo un enfoque de atención centrada en el paciente, que promueva una asistencia coordinada, integrada y respetuosa con los valores, necesidades y preferencias de las personas. Además, se considera que es necesario un mínimo de dos años de experiencia profesional en entornos clínicos especializados para garantizar la capacitación adecuada de las enfermeras/os en cuidados cardiovasculares avanzados.
Por tanto, resulta imprescindible avanzar hacia una regulación oficial que reconozca la formación específica de las enfermeras en salud cardiovascular, permitiendo así desarrollar su potencial dentro de equipos multidisciplinares, mejorar los resultados en salud y garantizar una atención de calidad basada en estándares europeos reconocidos.
¿Cómo contribuye este nuevo perfil a mejorar la calidad asistencial y reducir desigualdades en salud? ¿Se está implantando de forma homogénea en el territorio?
Actualmente existe una notable variabilidad en la práctica clínica entre comunidades autónomas e incluso entre hospitales. Este marco pretende homogeneizar la formación y las competencias enfermeras para disminuir estas diferencias.
La incorporación del perfil de la enfermera cardiovascular mejora la calidad asistencial al proporcionar una atención más especializada, segura y centrada en el paciente. Asimismo, contribuye a reducir desigualdades al establecer estándares homogéneos de competencia profesional en todo el territorio. En este sentido, desde la AEEC hemos mantenido reuniones con el Ministerio de Sanidad para que el nuevo Marco Estratégico para los Cuidados de Enfermería contemple la especialización en salud cardiovascular.
Uno de los aspectos destacados del marco es la apuesta por la autonomía, la evidencia científica y la participación en investigación. ¿Qué oportunidades se abren aquí para la profesión enfermera?
Este marco fortalece el desarrollo de roles enfermeros con competencias avanzadas, esenciales para proporcionar una atención más ágil, eficiente y alineada con las necesidades de la ciudadanía. Promueve la autonomía profesional, impulsa la investigación y favorece la integración de la evidencia científica en la práctica clínica diaria.
En este contexto, diversas universidades en España ya ofrecen formación de posgrado, como másteres especializados en cuidados de salud cardiovascular, lo que contribuye a la profesionalización y especialización del rol enfermero en este ámbito.
Además, se abren nuevas oportunidades para liderar proyectos innovadores, optimizar protocolos clínicos y participar activamente en estudios que generen conocimiento y mejoren la atención cardiovascular. España cuenta con experiencia en investigaciones de calidad, como demuestra el estudio ETIFIC, un ensayo clínico multicéntrico que evidenció la no inferioridad de las enfermeras frente a los cardiólogos en la titulación de fármacos para pacientes con insuficiencia cardíaca.
¿Qué papel juega la enfermera cardiovascular en la prevención y en el trabajo con pacientes crónicos, desde la perspectiva del cuidado continuo?
La enfermera cardiovascular desempeña un papel fundamental tanto en población aparentemente sana como en pacientes con enfermedad cardiovascular establecida, así como en el seguimiento de pacientes crónicos incluidos los cuidados paliativos en cardiopatías avanzadas. Entre sus funciones clave se encuentran la educación sanitaria y la promoción de estilos de vida saludables, el seguimiento de los tratamientos y la mejora de la adherencia terapéutica, la detección precoz de descompensaciones, y la coordinación y continuidad de los cuidados.
Modelos consolidados como las consultas de enfermería en insuficiencia cardíaca o la enfermera de procedimientos estructurales han demostrado mejoras significativas en el autocuidado, una reducción de ingresos hospitalarios y una mayor calidad de vida para los pacientes. Destaca también el papel de las enfermeras en el seguimiento de pacientes portadores de dispositivos cardíacos en las unidades de Arritmias y Electrofisiología.
Asimismo, los programas de telemedicina para pacientes con insuficiencia cardiaca implantados en numerosos centros, como HeartLogic o CardioMEMs, han demostrado su eficacia en la detección precoz de descompensaciones, lo que ha contribuido a reducir los ingresos hospitalarios en pacientes con enfermedades cardiovasculares crónicas. En esta misma línea, el estudio HERMES, recientemente publicado en The Lancet, avala la efectividad del seguimiento mediante dispositivos de telesalud en pacientes con insuficiencia cardíaca.
En un entorno de alta presión asistencial y complejidad creciente, ¿qué condiciones mínimas deben darse para que este modelo funcione?
Para asegurar el éxito de este modelo, es imprescindible que se cumplan, al menos, el reconocimiento institucional del perfil profesional y de sus competencias específicas, formación especializada y acceso a una actualización continua basada en la evidencia y disponibilidad de recursos humanos y materiales adecuados. Pero no solo eso, sino también debemos hablar de la integración efectiva en equipos multidisciplinares con funciones claramente definidas, la evaluación sistemática de la calidad asistencial y de los resultados en salud y la creación de bolsas específicas de contratación que contemplen el perfil de enfermera cardiovascular. Otra condición necesaria sería el reconocimiento del perfil especializado en la oferta de plazas, asegurando la asignación adecuada de profesionales cualificados.
El cumplimiento de estos requisitos permite a la enfermera cardiovascular desarrollar su labor con autonomía, eficacia y un alto impacto en la mejora de la atención sanitaria
¿Qué mensaje lanzaríais a las enfermeras ourensanas interesadas en trabajar en el ámbito cardiovascular o que ya lo hacen, pero aún no desde un perfil reconocido formalmente?
Desde la AEEC animamos a las enfermeras ourensanas a formarse y especializarse en salud cardiovascular. Este perfil reconocido no solo les permitirá crecer profesionalmente, sino que contribuirá a una atención más eficaz, segura y centrada en el paciente. Su compromiso es clave para avanzar hacia un sistema sanitario más equitativo y de mayor calidad. Contamos con ellas para liderar el cambio y seguir consolidando el papel de la enfermería cardiovascular en todos los niveles asistenciales.

