El CHUO homenajea a Juliana Álvarez por su jubilación

Los compañeros de Juliana Álvarez, supervisora de Agudos en el CHUO, la sorprendieron en su última jornada laboral para agradecerle su esfuerzo y tesón a lo largo de cuatro décadas. Ahora, le toca disfrutar de sus aficiones


CID, X. (30 de diciembre de 2022). El CHUO homenajea a Juliana Álvarez por su jubilación. La Región. Recuperado de www.laregion.es (Edición física)

Juliana Álvarez llegó ayer al CHUO como cualquier otro día de los últimos 40 años. Pero la jornada, sin duda, era atípica: después de cuatro décadas, le tocaba despedirse del hospital y de su pequeña familia de la unidad de Agudos: "Son un equipazo, con una generosidad inmensa, un trabajo tremendo... Sabía que organizaban algo, ¡pero no me imaginaba algo así!", señala. A mediodía, sus compañeros la guiaron hasta la salida del edificio de hospitalización, donde le hicieron un pasillo y la sorprendieron con fotos y pancartas para homenajearla y recordarle que la echarán en falta cada día: "Eres y serás siempre una leyenda".

Álvarez, que ocupó hasta ayer el puesto de supervisora de Agudos en Psiquiatría, pone así punto y final a una larga trayectoria. "A Ourense llegué en los 80. El primer contrato fue en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) pediátrica, ahí estuve dos años. Después, tocó Reanimación (REA), donde estuve 18, y desde entonces, 20, en Agudos", detalla. Del trabajo se enamoró desde el principio: "He sido una afortunada, siempre he trabajado en lo que he querido. Tengo el corazón dividido entre REA y Agudos, son unidades en las que no solo hay técnica, también muchos cuidados, esmero, apoyo al paciente".

De hecho, recuerda especialmente la alegría de ver la recuperación de los pacientes más graves. "Cuando se despiertan les das ánimos, les hablas, los tranquilizas, y es una satisfacción ver como evolucionan y mejoran", explica. En Agudos, la relación es muy distinta: "En muchas ocasiones las personas ingresan, se van a casa y en un tiempo vuelven, y vuelven a marcharse. Eso hace que los conozcas desde hace muchos años, que sepas mucho sobre ellos, sobre sus familias...". De los pacientes psiquiátricos desta la gratitud y la amabilidad con la que tratan a las profesionales.

Y para sus compañeros -muchos de ellos incorporados en los últimos años-, Álvarez no tiene sino buenas palabras: "Lo bien que atienden a los pacientes, lo buenos compañeros que son... A veces la gente critica a la juventud, yo no, creo que hay muchos jóvenes muy trabajadores y muy válidos".

Ahora, tras poner punto y final a su carrera, disfrutará de sus muchas pasiones, como bailar, viajar o tocar la pandereta: "Mientras la vida no me pare... ¡tira millas!".


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