Andrea Fernández Rodríguez

“Investigar desde la práctica asistencial permite obtener evidencia de "la vida real" que complementa a los ámbitos académicos”

Ourense, 25 febrero de 2026. La enfermería está presente en ámbitos clave de la salud pública y la investigación, más allá de los cuidados visibles. Es el caso de Andrea Fernández Rodríguez, enfermera de Familiar y Comunitaria, que ha participado como personal enfermero en el ensayo clínico Sincigal sobre el Virus Sincitial Respiratorio (VSR) y en el que han participado más de 49.000 personas.

El VSR es uno de los principales virus respiratorios responsables de infecciones agudas, especialmente relevantes en población pediátrica, personas mayores y pacientes vulnerables. Según los datos de la Consellería de Sanidade, la tasa de positividad del visus se situaba en el 10% en la séptima semana del año y se registraron 36 ingresos con VRS en personas mayores de 60 años, de las que 26 eran mayores de 80 años.

Hablamos con Andrea del VSR, de prevención y vigilancia de la salud, pero también del papel de la enfermería en los ensayos clínicos y la investigación aplicada en salud pública: qué aporta, qué implica y qué barreras reales existen para que la investigación forme parte de la práctica asistencial.

Para empezar, ¿qué es el Virus Respiratorio Sincitial (VSR) y por qué es un virus relevante desde el punto de vista de la salud pública?

El Virus Respiratorio Sincitial (VRS) es un virus habitual que generalmente causa síntomas leves similares a los de un resfriado (dolor de garganta, tos o congestión nasal). Es relevante para la salud pública porque, aunque parezca inofensivo, es una de las principales causas de infección en las vías respiratorias y puede provocar complicaciones graves, hospitalización y muerte en poblaciones vulnerables. Históricamente se ha asociado a la bronquiolitis infantil, pero tiene un impacto significativo en adultos mayores de 65 años y personas con patologías crónicas.

En los últimos meses se ha registrado un aumento de la incidencia del VSR. ¿Qué implicaciones está teniendo en la práctica asistencial diaria?

El aumento de la incidencia de VRS estacionalmente satura los servicios de salud, ya que genera cientos de hospitalizaciones anuales. En la práctica diaria, implica la necesidad de realizar un diagnóstico propio mediante PCR (si se puede), para poder diferenciarlo de otros virus, así como realizar un manejo más completo y complejo de los pacientes crónicos debido al poder del VRS de exacerbar enfermedades como el EPOC, el asma o la insuficiencia cardíaca.

En tu día a día, ¿cómo se está notando el VSR en consulta/centro de salud: perfil de pacientes, motivos de consulta y picos de demanda?

Los picos de demanda responden al patrón habitual estacional, donde los motivos de consulta van desde cuadros catarrales leves hasta infecciones respiratorias agudas graves. Pudiendo descartar con test rápidos el covid, incluso la gripe, podría deducirse o esperarse que muchos de los negativos para estos dos virus hayan sido contagiados por VRS, solo pudiendo, por ahora, confirmarlo mediante PCR. 

El hecho de no tener actualmente una vacuna para adultos en calendario hace muy difícil frenar estas olas de contagios, de ahí es tan importante la realización de estudios como SINCIGAL, para que con suerte, en el futuro, podamos tener la vacuna al alcance de todas las personas que la necesiten.

En prevención, ¿qué mensajes son los que más cuesta trasladar a población y familias cuando hablamos de VSR?

El mayor reto es concienciar sobre la gravedad de la enfermedad en adultos, ya que a menudo se percibe sólo como un problema infantil o un resfriado común. Aquí enfermería tenemos un papel clave, por una parte en concienciar de la importancia de prevenir todas las enfermedades posibles mediante la vacunación (o actualmente participación en el estudio SINCIGAL si hablamos de VRS), y por otro lado en informar de las medidas no farmacológicas de prevención del contagio (lavado de manos, uso de mascarillas, etc.).

El VRS se ha asociado siempre a patologías del lactante, mientras que en el adulto “era menos conocido”, ¿cómo se afronta eso en la práctica diaria?

Aunque el VRS se asocia habitualmente a lactantes, en el adulto está a menudo infradiagnosticado. En la práctica diaria, esto se afronta mejorando el conocimiento del personal sanitario, realizando una buena educación sanitaria y visibilizando la carga de la enfermedad a través de la investigación y nuevas estrategias de vacunación específicas.

Las personas no pueden prevenir lo que no conocen, de ahí que sea tan importante que enfermería, junto con el resto de personal sanitario, invierta tiempo en que los pacientes entiendan y conozcan las complicaciones para la salud pública que implica este virus.

Has participado como personal enfermero en el ensayo clínico del VSR. Para quien no conozca cómo funciona por dentro, ¿qué papel desempeña la enfermería en un ensayo de estas características?

Enfermería es el eje operativo y el punto de contacto principal con el participante. Somos las encargadas de informar detalladamente al paciente sobre el estudio y resolver dudas, gestionamos el consentimiento informado, asegurando que el paciente comprenda su participación voluntaria y nos encargamos de realizar la aleatorización mediante sistemas informáticos para asignar al paciente al grupo de vacuna o control.

El personal de enfermería es quien administra la vacuna y realiza la observación post-vacunación de 15 minutos además de asumir la gestión, a nivel central, de área sanitaria y de SAP, existiendo una red de coordinación enfermera para facilitar el éxito del estudio.

¿Qué aporta la mirada enfermera a la investigación clínica y a la recogida de datos en un ensayo como este?

La mirada enfermera aporta una visión integral y humanizada de la recogida de datos. No solo se trata de registrar códigos anónimos, sino de asegurar la confianza y seguridad del paciente comprobando contraindicaciones y garantizando un seguimiento. Esta cercanía permite captar mejor la experiencia del paciente y asegurar la adherencia al protocolo del ensayo.

A menudo se asocia la investigación a ámbitos muy académicos. Desde tu experiencia, ¿crees que es importante que la investigación también se desarrolle desde la práctica asistencial?

Es fundamental porque permite obtener evidencia de "la vida real" que complementa a los ámbitos académicos. Investigar desde los centros de salud ayuda a entender la efectividad de las vacunas en el conjunto de la población gallega, conociendo su impacto a la hora de prevenir hospitalizaciones y complicaciones derivadas del virus y ayudando a  mejorar las estrategias de control del VRS dentro del SERGAS.

Otra ventaja de realizar investigación desde el ámbito asistencial, y principalmente desde atención primaria, es el vínculo ya preexistente con su enfermera de referencia del centro, facilitando una toma de decisiones informada, segura y en confianza. 

¿Qué barreras reales tiene una enfermera asistencial para participar en investigación (tiempo, recursos, formación, reconocimiento) y qué facilitaría dar el paso?

Las dos principales barreras son la falta de tiempo durante su trabajo en asistencial y la falta de formación específica en investigación. Algo clave y facilitador sería formar a todas las enfermeras en investigación, a día de hoy ya se comienza a hacer en la universidad, pero aún así son pocas las que luego continúan la labor. Al no ser un trabajo remunerado como tal, tienen que compaginarlo con la práctica asistencial y eso, en la mayoría de las ocasiones, es imposible.


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