Micropigmentación enfermera para mejorar la calidad de vida de pacientes con cáncer o quemados

GREGORIS, Á. M. (22 de junio de 2022). Micropigmentación enfermera para mejorar la calidad de vida de pacientes con cáncer o quemados. Diario Enfermero. Recuperado de www.diarioenfermero.es

 

Con solo siete meses, José Antonio vivió, sin apenas darse cuenta, uno de los momentos más duros de su vida. La casa donde vivía sufrió un incendio y uno de sus hermanos consiguió salvarme de las llamas, pero una chaqueta le provocó grandes quemaduras en la cara. Ahora, con 20 años, reconoce que, a veces, es duro tener el rostro quemado, sobre todo, de cara a la sociedad. “Durante mucho tiempo he preguntado a expertos que cómo podía disimularlo, pero no me han dado solución. Es verdad que ahora es difícil encontrar a alguien porque todo el mundo te mira”, cuenta el joven, un poco nervioso. Está a punto de comenzar su primera sesión de micropigmentación de cejas y barba con la enfermera Mª del Carmen García Retorta. Ella es ahora un halo de esperanza para él. Con la técnica de la micropigmentación, la enfermera va a dibujar las cejas y parte de la barba sobre la piel quemada del chico. “La micropigmentación en estos casos tiene fines estéticos y reparadores, nos ayuda a camuflar esas secuelas y mejora ese aspecto del rostro para que puedan salir a la calle y no sufran rechazo de grupo”, afirma García.

Autoestima

Esto le ayudará a mejorar su autoestima enormemente y le permitirá tener una mejor percepción de sí mismo en el futuro. Al igual que José Antonio, Rufina y Mª del Pilar también han pasado por las manos de la enfermera. Ambas han sufrido cáncer de mama y la micropigmentación les supone un revulsivo para continuar viéndose bien después del tratamiento.

A ambas les extirparon el pecho, por lo que la micropigmentación de la areola del pezón ha sido muy importante en todos los aspectos. “Ya no quería verme desnuda. Después de la operación, estaba bien, pero me faltaba algo. Primero me quitaron un pecho y a los 10 años el otro; la primera vez sí que me hicieron la micropigmentación por la seguridad social, pero esta segunda vez, me dijeron que ya no lo hacían. He preguntado muchas veces hasta que me han hablado de Carmen”, subraya Mª del Pilar.

Oportunidad única

Para ella, esta es una oportunidad única y se siente muy agradecida. “No tengo palabras, encontrar a personas así que te escuchen, te orienten y te ayuden es increíble. Antes no tenía ganas ni de salir ni de arreglarme”, comenta.

Por su parte, la enfermera considera que su forma de ayudar y colaborar es haciendo esto, que la sociedad se conciencie y las administraciones vean la importancia. “Cuando los pacientes lo necesitan incluso lo hago de forma altruista, porque somos las enfermeras las que tenemos que ser garantes de estos cuidados. Hay gente que no tiene recursos económicos, pero yo siempre me pongo en su piel y pienso en si algún día me pasase a mí. Es mi origen, soy enfermera y estoy para ayudar”, puntualiza Mª del Carmen García.

Gracias

Rufina también sabe lo que es sentirse mejor gracias a la micropigmentación. Hace tiempo Carmen le hizo las areolas después de la operación de cáncer y ahora ha vuelto para las cejas. “Siempre he pensado que desde el tratamiento no las tengo igual y le he dado muchas vueltas al tema. Cuando Carmen me lo ofreció, le dije sí sin pensarlo”, recalca Rufina.

“Tenemos que trabajar en equipos multidisciplinares. Por ejemplo, la cirugía del cáncer de mama termina, pero el proceso no estaría acabado del todo. Esa cirugía tiene que completarse con la micropigmentación para que la areola del pezón o las cejas queden lo más realistas posible. También se utiliza para pieles quemadas o en el caso de labios leporinos. Debemos ir más allá y ofrecer estos tratamientos que mejoran enormemente la estima y la calidad de vida de los pacientes”, apunta la enfermera.


Imprimir