Enfermeras graduación 1950

5 enfermeras que cambiaron la historia (y no salen en los libros)

Ourense, 3 de marzo 2026. La historia de la salud y la evolución de la sanidad suele asociarse a  nombres propios. Sin embargo, existen aportaciones enfermeras, técnicas, docentes y asistenciales, que han tenido impacto real y, aun así, aparecen poco en los relatos generalistas.

Recopilamos cinco perfiles poco conocidos, más allá de figuras como Florence Nightingale, una de las pocas mujeres que ya fue reconocida en su época, Isabel Zendal, considerada la primera enfermera en una misión internacional, o de Élvira López, identificada como la primera mujer en participar en un vuelo sanitario militar.

Hablar de estas 5 enfermeras que cambiaron la historia (y no salen en los libros) no significa que no existan fuentes, sino que su aportación no suele incorporarse a los relatos más divulgados sobre historia sanitaria. Hoy recuperamos parte de su relato.

Letitia Mumford Geer

En 1899, la enfermera estadounidense Letitia Mumford Geer registró una patente (US622848A) de una jeringuilla con un diseño que facilitaba su manejo con una sola mano. La documentación permite situar su aportación en el ámbito de la innovación práctica: “El mango puede colocarse en una posición cercana al cilindro mientras se inyecta el medicamento con el uso de una mano, lo que permite al operador usar la jeringa sobre sí mismo sin la ayuda de un asistente”.

Desde entonces, la jeringuilla que ideó se ha convertido en herramienta esencial en la práctica sanitaria.

Su nombre ha sido recogido recientemente en trabajos de divulgación pero, en realidad, poco se sabe de ella. Apenas algunas menciones en registros que dejan constancia de su nacimiento en Nueva York en 1853 y su fallecimiento en 1935.

Por qué está en esta lista: por una mejora instrumental documentada que anticipa la cultura de innovación “desde la práctica”.

Jean Ward

Jean Ward fue enfermera responsable de una unidad de prematuros en el Rochford General Hospital (Essex, Reino Unido). Diversas revisiones históricas la citan como figura clave en el origen de la fototerapia. En 1956 observó que bebés con ictericia mejoraban tras exposición a luz/sol, un hallazgo que más tarde se investigaría y se aplicaría como intervención clínica. De hecho, la primera unidad de fototerapia se registró en 1958.

Su historia se incluye de forma recurrente en relatos sobre aportaciones enfermeras poco reconocidas como ejemplo de observación clínica con consecuencias asistenciales posteriores.

Por qué está en esta lista: por el papel atribuido a una observación enfermera en el desarrollo de una práctica neonatal hoy estandarizada.

Angélique du Coudray

Angélique Marguerite Le Boursier du Coudray (siglo XVIII) fue una matrona francesa vinculada a la docencia práctica en obstetricia. Nombrada por Luis XV para reducir la alta mortalidad infantil, durante más de 25 años recorrió Francia formando a miles de mujeres rurales y cirujanos. La literatura académica la asocia al uso de “La Machine”, un maniquí obstétrico considerado uno de los primeros “phantoms” para entrenamiento.

Su aportación se cita como antecedente de la simulación aplicada a la enseñanza clínica: estandarización de habilidades y aprendizaje práctico en un área crítica para la salud materno infantil.

Por qué está en esta lista: por su impacto docente documentado y por el uso temprano de simulación para mejorar la formación en partos.

Elizabeth Kenny

Elizabeth Kenny (1880–1952) fue una enfermera australiana conocida por desarrollar y difundir un abordaje alternativo para el tratamiento de la poliomielitis. El llamado “método Kenny” sugería que la movilización temprana de los pacientes con parálisis poliomielítica restauraba la fortaleza y movilidad de sus músculos aunque su enfoque chocaba frontalmente con la ortodoxia médica de la época.

Investigaciones recientes destacan “que fue su experiencia como enfermera la que le permitió aplicar unos cuidados pioneros que modificaron las expectativas de las personas afectadas de poliomielitis”. Abordan así su relevancia desde la perspectiva del cuidado enfermero.

Por qué está en esta lista: por la relevancia histórica atribuida a su método y por su papel como figura enfermera con impacto en un campo terapéutico y en el cuidado enfermero.

Mary Jane Seacole

Mary Jane Seacole es una enfermera jamaicana (1805-1881) que, a pesar de ser contemporánea a Nightingale y solicitar servir en la Guerra de Crimea, fue rechazada por motivos raciales. Utilizó sus propios fondos para viajar y crear el "British Hotel", donde cuidó a soldados heridos y enfermos.

No fue hasta finales del siglo XX que su historia comenzó a recuperarse, especialmente en Jamaica y entre comunidades afrodescendientes en el Reino Unido. William Russell, corresponsal del Times, dijo de ella: "Creo que Inglaterra no olvidará a alguien que cuidó de sus enfermos, que fue en busca de sus heridos para ayudarlos y socorrerlos y que administró los últimos sacramentos a algunos de sus insignes muertos".

Por qué está en esta lista: por su trayectoria documentada y un legado que trasciende a la enfermería y que habla de lucha contra la discriminación. 

Fuera de este listado se quedan muchos otros nombres e historias. Son muchas las pioneras de la enfermería, profesionales que han contribuido al avance de la enfermería, desde Florence Nightingale a la actualidad, por eso, estas cinco historias ayudan a ampliar el foco sobre las aportaciones enfermeras que, aunque menos citadas, dejaron huella en la innovación, la observación clínica, la docencia y el liderazgo profesional.


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