Publicado 12 marzo 2026. Fuente: Diario Enfermero / Ministerio de Sanidad
El pasado año se notificaron 18.563 agresiones a profesionales del Sistema Nacional de Salud (SNS), lo que equivale a 24,37 agresiones por cada 1.000 profesionales del sistema sanitario público y es Atención Primaria quien concentra el 51% de las agresiones. Así queda de manifiesto tras la presentación del Informe anual 2025 sobre agresiones a profesionales del Sistema Nacional de Salud (SNS) del Ministerio de Sanidad.
"Agredir a un profesional sanitario es agredir al conjunto de la sociedad", ha señalado el secretario de Estado, Javier Padilla, para quien es importante reconocer al profesional sanitario como representante del conjunto de la sociedad.
"Tenemos que tener muy claro que, cuando un profesional sanitario es agredido, el sistema tiene que hacerle sentir que está ahí de manera incondicional, que va a acompañarle, que va a protegerle y que va a poder garantizar seguir viviendo su vida en general, pero además su desempeño profesional de una manera segura y de una manera satisfactoria. Y creo que ahí es en lo que estamos todos y todas", ha añadido.
El 80% agresiones afecta a mujeres
El informe indica que la mayor parte de los incidentes registrados corresponden a agresiones de carácter no físico, que incluyen insultos, amenazas o comportamientos intimidatorios. Estas situaciones representaron el 84,5% del total de las agresiones notificadas. Mientras que las agresiones físicas supusieron el porcentaje restante (15,5%); en términos absolutos, se corresponde con 2.877 actos violentos de tipo físico a lo largo de 2025.
El 80% de las agresiones registradas afectaron a mujeres, frente al 20% correspondiente a hombres, una distribución que guarda relación con la composición de la plantilla sanitaria, en la que aproximadamente el 76% de los profesionales son mujeres. En cuanto a la edad, la mayor parte de las agresiones se concentra en profesionales de entre 25 y 55 años, siendo el grupo de 25 a 35 años el que registra el mayor número de notificaciones.

Por categorías profesionales, el personal facultativo y el personal de enfermería continúan siendo los colectivos que registran un mayor número de agresiones, lo que se explica por su contacto directo y permanente con pacientes y acompañantes a lo largo del proceso asistencial.
En cuanto a las consecuencias para el profesional, el informe señala que para la mayoría de los casos (50%) no requirieron atención. Un 25% necesitó atención sanitaria, mientras que un 12% requirió atención legal. Solo un 2% terminó en incapacidad temporal. Además, en un 11% de los incidentes no hay datos disponibles.
La persona agresora es el paciente
En la mayoría de los casos, la persona agresora es el propio usuario o paciente, que concentra el 71% de las agresiones notificadas, mientras que el 29% corresponde a familiares o acompañantes.
Por sexo de la persona agresora, los hombres representan el 57% de los casos, frente al 43% de mujeres entre las agresiones en las que se dispone de esta información.
Respecto a la reincidencia, el informe señala que el 53% de las agresiones corresponden a personas no reincidentes, mientras que el 27% de los agresores ya habían protagonizado incidentes previos, lo que evidencia la existencia de un grupo de usuarios con conductas reiteradas de violencia hacia el personal sanitario.
Respecto a las causas de las agresiones, el informe señala que los motivos más frecuentes están relacionados con la atención recibida (29%), seguido de las demandas del propio usuario o paciente (28%) y de aquellas asociadas al acto sanitario o administrativo realizado (15%). En comparación con 2024, estas tres categorías muestran un ligero descenso —del 32% al 28% en el caso de las demandas del usuario, del 32% al 29% en la atención recibida y del 17% al 15% en el acto sanitario o administrativo—, lo que refleja una variación moderada en la distribución de los factores que desencadenan estos incidentes.
Las agresiones se producen principalmente en consultas y espacios de atención directa al paciente, seguidos de áreas de hospitalización y servicios de urgencias. Estos entornos concentran una mayor interacción con usuarios y acompañantes, lo que incrementa la exposición a situaciones conflictivas.
El Anteproyecto de Ley del Estatuto Marco del personal estatutario de los servicios de salud, actualmente pendiente de tramitación, incorpora medidas orientadas a reforzar la protección de los profesionales. Entre ellas, se contempla el reconocimiento del personal sanitario como autoridad pública en el ejercicio de sus funciones, con el objetivo de reforzar su protección frente a agresiones y garantizar el respeto debido a su labor asistencial.

